miércoles, 14 de diciembre de 2016

Otro día

El día empezó, tan majestuoso como siempre. Los pájaros cantando, el cielo tornándose amarillo, luego azul, de esa forma que solo el sol logra pintar cada mañana. Aun así, la luna se veía, tan débil y frágil como una adolescente rebelde, que solo quería llevar la contraria a sus padres y ahora está perdida.
Con el paso del día, cada ser despierta y aporta su labor, logrando otro maravilloso segundo que no todos verán, pero si recordarán.
Las nubes inundan la obra que tanto le tomó al sol terminar y las aves, que disfrutan la compañía de la luz, descubren una y otra vez un paraíso en grandes alturas.
Frío o calor, el día empieza, y de esa misma forma termina. Todos van a descansar, el sol pierde su inspiración y, lentamente, se apaga.
Montones de pequeñas luces llegan y así, cada ser vivo cierra sus ojos para dar paso a los gobernantes de la noche, los únicos que atestiguaron el fin de un día, pero no el comienzo de otro.

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